Siete
Seleccionando el nexo o cómo salirse de la simulación por 0 $
El astrónomo Neil deGrasse Tyson fue el anfitrión de un foro de científicos en 2016, donde argumentó que es “muy probable” que el universo sea una simulación (15). En dicho foro, que se encuentra disponible en YouTube (16), científicos de todas las áreas desglosaron la idea de la simulación. Mientras unos dicen que es absolutamente posible, otros dicen que es incluso tonto hacer la pregunta de si estamos dentro de una simulación.
Si alguien quisiese comprobar o refutar que vivimos en una simulación, debe: 1. buscar evidencia (como los fallos) de que vivimos en una simulación, o 2. encontrar la limitación o el “muro” de nuestra simulación, algo parecido a lo que hizo Jim Carrey en su famosa película El Show de Truman. El renombrado físico René Descartes entendía muy bien la simulación en una
época en la que la palabra ni siquiera existía: propuso la hipótesis del genio maligno, la precursora de la teoría del cerebro en una cubeta, que es la idea de que él pudiese existir en algún lugar como un cerebro en una cubeta, al cual se le alimentaba con información de alguna inteligencia desconocida (17).
Con el tiempo, Descartes razonó que Dios era justo y no permitiría que los humanos fuesen engañados. Siguió adelante y creyó que no podría estar pensando lo que estaba pensando y existir en algún otro lugar. En otras palabras, para Descartes el hecho de que una persona pudiese pensar probaba que la persona existía en un lugar (18).
Como afirma el artículo de The Guardian, citando una vez más a Terrile:
“Francamente, es una circunstancia muy poco probable no estar viviendo en una simulación”, añadió [Terrile]. Entonces, ¿quién creó esta simulación? “Nuestros yo del futuro”, dijo Terrile (19).
Al igual que durante los tiempos en los cuales se recurría a extractos de la física cuántica para explicar ciertas opiniones, actualmente existe una tendencia emergente entre los pertenecientes a los círculos espirituales/de manifestación/del nuevo pensamiento de etiquetar todo como una
simulación. Esta tendencia debe detenerse o al menos frenarse hasta que exista más evidencia.
Es necesario hacernos este planteamiento porque creo que contiene, no la llave de la puerta de nuestra realidad en sí misma, sino las instrucciones para encontrarla y de cómo funciona. La clave para entender por qué herramientas increíbles como la escritura de guiones pueden tener un
impacto legítimo y observable en nuestra realidad está más cerca de ser descubierta de lo que muchos creen.
PERCEPCIÓN
Escribir guiones nos permite interactuar con nosotros mismos y alterar la realidad de nuestro mundo. Desde que descubrí la manera correcta de escribir guiones, he tratado de entender por qué y cómo funciona. A medida que se hacen más descubrimientos en ciencia y tecnología, me fascina ver si ayudan a explicar cómo operan estas herramientas, aparentemente sobrenaturales, como la escritura de guiones.
Donald Hoffman, profesor y científico cognitivo de la Universidad de California en Irvine, presentó una charla TED Talk en 2015 exponiendo lo que él y sus estudiantes de investigación habían descubierto (20). Hoffman ha pasado las últimas tres décadas estudiando la percepción, la inteligencia artificial, la teoría evolutiva de juegos y el cerebro, y sus descubrimientos pudiesen tener “la llave de la llave” que abre la puerta al entendimiento de la manifestación. En su charla de veinte minutos, lleva a la audiencia a un increíble viaje que alcanza una impresionante conclusión: la evolución no apoya a la realidad. Dicho de otra forma: mientras evolucionamos, nuestra evolución no ha hecho que nuestra percepción de la realidad siquiera se acerque a
ser una prioridad. De hecho, la evidencia sugiere que la realidad y la naturaleza de nuestro mundo es algo que la evolución, biológicamente hablando, consideró no esencial.
En el mundo de la ciencia, esta es una afirmación riesgosa y a la vez innovadora. Hoffman comienza su explicación haciendo una simple pregunta: si él ve un tomate rojo a un metro de distancia y luego cierra sus ojos y ve un campo gris, ¿significa que en su realidad el tomate sigue allí? Parece una pregunta tonta, pero la respuesta es que él pensaría que en la realidad el tomate está a solo un metro de distancia incluso con sus ojos cerrados, pero ¿podría su percepción de la realidad estar errada?
En una época, la humanidad creía que la tierra era plana porque es así como se veía. Copérnico y Galileo nos ayudaron a darnos cuenta de que estábamos equivocados. Hoffman nos recuerda que ese descubrimiento hizo que Galileo se cuestionase qué otras cosas pudiésemos estar malinterpretando; Galileo escribió: “Creo que los sabores, los olores, los colores, etcétera, residen en nuestra conciencia. Por lo tanto, si se removiese al ser vivo, todas esas cualidades se aniquilarían”.
Tomemos el sentido de la vista como ejemplo. La vista es un proceso increíblemente complejo que involucra “miles de millones de neuronas y trillones de sinapsis”.
Pensamos en [la vista] como en una cámara, que simplemente toma una fotografía de la realidad objetiva tal y como es. Ahora, hay una parte de la vista que es como una cámara: el ojo tiene un lente que enfoca una imagen en la parte posterior del ojo, donde hay 130 millones de fotorreceptores, así que el ojo es como una cámara de 130 megapíxeles. Sin embargo, eso no explica los miles de millones de neuronas y trillones de sinapsis involucradas en la vista. ¿Qué
hacen esas neuronas?
Bueno, los neurocientíficos nos dicen que dichas neuronas crean, en tiempo real, todas las formas, objetos, colores y movimientos que vemos. Se siente como si tomásemos una instantánea de la habitación tal como está, pero, de hecho, estamos construyendo todo lo
que vemos. No construimos el mundo entero todo a la vez, sino lo que necesitamos en el momento (21).